Design a site like this with WordPress.com
Get started
Featured

Inesperado

Dejó mi mente nublada y mi razón pausada.

Pasé días sin poder escribir. ¿Cómo le escribes poesía a la poesía?

 Intentaba pensar en líneas, pero él sin duda escapaba de cualquier verso, se escapaba de todo lo que entendía como normal.

Me miró y me preguntó: ¿qué me hiciste?

Y yo, con la mirada calma, sólo podía intentar disimular que no había sentido el momento en que ambos comprendimos que ya no había vuelta atrás.

Un vaso con vino, en medio del frío, mientras sus labios se articulaban con los míos, su aroma volviéndose parte de mí; era tan distinto que no rimaba con nada.

Estuvimos sonriéndonos por todos lados, sentados, al borde de la noche, volviéndonos poesía.

Abril, 23. Día del libro.

Ella

Ella está hecha con polvo de estrellas y con fragmentos de luna.
Está hecha con destellos solares y por restos de lluvia.
Está loca, no trates de entenderla.
Su cabello tiene una diferente melodía.
Se emociona por cosas distintas.
Ella, rodeada de contradicciones, no trates de entenderla.
Si encuentras una como ella, no dejes que se vaya, aunque te pida que lo hagas.

Leer

Salvavidas

Llegamos en el oportuno momento en el que necesitábamos ser curados.

Necesitábamos arrancarnos ese fragmento de mala historia que nos hacía carga.

Pudimos llenar vacíos, limpiar heridas, crear sonrisas.

Pero terminamos construyendo un camino que representaba perder una parte más grande de nosotros.

¿Cómo existe la posibilidad de no conocerte y estar medio completa y ahora perderte y estar más vacía?

¿Por qué me siento más vacía si antes no eras parte de mí?

Ahora necesito ser salvada de nuevo. El problema es que esta vez aunque lo necesite, no quiero ser salvada. Quiero vivir entre la certeza de que tú podrás salvarme otra vez.

ÉL

Silencios muertos.

¡Dime algo! Bueno o malo. Tu silencio ahora es lo más perturbador. Tu boca está callada, pero tu mente sabemos que no.

Quiero ver lo que gritan tus ojos, son los únicos que vivo jamás podrán estar callados.

No es un total silencio, en los ojos el silencio ha muerto.

Dime algo, porque no hay nada peor que un pensamiento suspendido en el aire, nada peor que aquello que no puede salir de tu boca.

Dime que tu piel guarda mis caricias, dime que tu boca sueña con la mía.

Dime lo que te cuentan las estrellas, ellas no conocen de distancias. O sólo dime: “hasta luego”…